jueves, 18 de junio de 2009

Mi hijo NO será Judicial

Llamada a las 13.00
“Fíjate que no dejaban salir a Víctor que porque peleó con un compañerito y que la maestra quiere hablar contigo bla,bla,bla…” Todo lo que la amable profesora que recoge a mi hijo de la escuela dijo después de eso era zumbido. La mano temblorosa la cara caliente y el estómago vacío. Síntomas de un ataque de insuficiencia materna, combinado con algunas mentadas mentales. Ahí voy corriendo a la escuelita de mi adorado engendro. Imaginándome a los chiquillos moreteados con labios sangrantes y cualquier otra cantidad de tragedias. Y ya entré con la cola entre las patas lista para mi medida disciplinaria y una proporcional para el otro. Pero no, sólo querían decirme que había estado muy rebelde y que jugando había pateado a otro niño. Y eso fue todo, llévome en el coche comiéndome un lonche en los semáforos a hablar con el chiquillo. Una tiene que cumplir pues y llegué con ofrenda de paz (carnada sabor cajeta) a sentarnos al parque a “platicar sobre lo que había sucedido” con promesa de no me voy a enojar (No te reventaré los oídos a base de gritos de frustración) pero cuéntamelo todo.
“Mamá pues es q estábamos jugando a los policías y el era el ladrón y no me quería dar lo que se había robado” Osea que si mi chiquillo fuera poli, sería juda, tiene perfectamente dominadas las técnicas de la PGR para obtener información (eso si que me causo terror, ya lo veía con su camisa de seda pirata y su cadena de oro oyendo banda) Y así mientras comíamos obleas hablamos pacíficamente (¡Lo Juro!) sobre las cosas de la vida y de cómo la violencia nunca es buena y la ley de la atracción y por la espinilla que patees serás pateado y todo eso, además de que en tono dulcísimo logre intercalar unas cuantas amenazas sobre su futuro comportamiento (Ningún hijo mío será Judicial). Regresé malcomida después del susto exagerado a cumplir con mis labores.
Hasta eso el cabronsete me ha salido re-bueno. Nomás no le pregunten como le he salido yo.

lunes, 15 de junio de 2009

Frijolitos mágicos

Hace unos días le dejaron a mi hijo la tarea del frijolito que debe germinar en algodón. A mi nunca me salió, mi frijolito siempre se podría y los algodones se ponían amarillos, por más que lo intenté, la tarea fue a dar al costal de las frustraciones, así que cuando me dijo que lo tenía que hacer casi sentí pena por el trauma que a punto estaba de vivir, pero le pedí a la vecina que me regalara un frijol (no iba a comprar un kg para abortar un frijol in-vitro) y la hice con entusiasmo explicando el milagro de la vida del que seríamos testigos, milagro que estaba segura no sucedería… y anda vete que hoy el frasquito de vidrio tiene una plantita muy sana con dos hojas, raíces y algodones aún blancos, así que según mis piensos el éxito se debe a los siguientes: a)Mi vecina compra frijoles transgénicos, b) Los algodones faciales de hoy día vienen vitaminados y c)El frasco era de café y no de gerber. Tenemos una plantita de frijol fertilizada con estimulantes, yo debería de tener un mejor cutis, y en cuanto a mis vecinos, no quiero imaginarme las gaseosas consecuencias de sus frijoles superpoderosos.