martes, 29 de septiembre de 2009

Cri-Cri sigue haciendo de las suyas

Ayer lunes por la tarde estaba haciendo tarea con el morrin. Tenía que leer una página de su libro de español 10 minutos para ayudarlo a memorizarla.

Mientras yo lavaba trastes aquel desganado arrastraba libros.

“Leéme en voz alta” le dije, por aquello de no te vayas a hacer wey.

Sentado sosteniéndose la cabezota comenzó:

“Lanegritacucurumbesefueapasearalmarparaversilasblancasolassucaritapodian…”

-Vic, más despacio amor, es una canción, observa la puntuación

“La-ne-grita-cu-curumbesefueapasearalmarpara versienlasblancasolassucaritapodriablanquearlanegrita cucurumbe a la playa se acercoenvidiandoalasconchitasporsupalidocolor….”

Lo dejé que siguiera leyendo, con enfado y sin sentido y me senté en la computadora a buscar la canción.

Cuando empezó la música le dije: “Vuelve a empezar pero lee en silencio mientras escuchas”

Los ojos por supuesto giraron en su órbita en mood de chale mamá estas insoportable.

Pero cuando comenzó la primera estrofa su carita y sus ojos se iluminaron de una forma preciosa, y volteó a verme riendo a carcajadas, viviendo ese maravilloso momento en el que todo tiene sentido. Y entonces 10 minutos no fueron suficientes, repetimos muchas veces La negrita cucurumbé.

No hay edad en la que el “¡Ahora lo entiendo todo, ahora lo comprendo!” no provoque una sensación de paz.

Y así es como aún logro conmoverme profundamente de vez en vez.

"...pero válgame mujer,pues que no ves, que bonita es tu carita, negrita cucurumbé..."

Para nuestra negrita

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