viernes, 6 de julio de 2012

ONCE.



¡Felicidades engendrito!

Cumplimos once años.

Estás a punto de ponerte deforme, apestoso, ruidoso y poco manejable. ¡Qué maravilla!

Me encanta mirarte y saberte contento, sano, fuerte, grande…completo.

Todo eso que dicen sobre ser madre y como una se vuelve ciega y poco objetiva, sobre el síndrome del nido vacío, los miedos, la falta de sueño; el amor incomprensible, incondicional, abrumador y asfixiante; la fascinación extrema por la sonrisa del hijo, la tendencia irremediable al chantaje sentimental, el miedo a que los niños crezcan, la nostalgia, las proyecciones, y lo imposible que resulta no cometer los mismos errores que nuestros padres, TODO es cierto.

Desde mi nula objetividad te digo que eres la persona más divertida que conozco, que posees mi sonrisa favorita y que eres brillante, guapo, amable y el puberto más adorable que he conocido en mi vida.

Yo también te haré un letrero para que lo enmarques y lo pongas en tu pared en el que se lea

“Mi mamá no me odia, sólo soy adolescente”

Te amo.

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